La preparación para el retiro entre los jóvenes

La preparación para el retiro entre los jóvenes

Para la mayoría de los jóvenes entre los 18 y 25 años de edad existen dos etapas en las que toman decisiones que marcarán su futuro, una de ellas ocurre cuando están por iniciar la universidad y otra cuando culminan sus estudios universitarios.

En ambas etapas comienzan a manifestarse signos de independencia en diferentes temas y grados. Por ejemplo, los jóvenes que recién ingresan a la universidad comienzan a tener independencia, principalmente, en la toma de decisiones y algunos también se independizan económicamente en cierta medida, puesto que comienzan a trabajar para ayudar con el pago de sus estudios o financiarlos ellos mismos en su totalidad.

Sin embargo, la independencia económica es más evidente en los jóvenes que culminan sus estudios universitarios, debido a que su trayectoria laboral da inicio de manera formal.

Además, para los jóvenes que se encuentran en esta etapa, comenzar una vida totalmente independiente, es decir, fuera del núcleo familiar, es más probable que quienes apenas comienzan la universidad.

Etapa lejana de la cual 
sí hay que preocuparse

En cualquiera de los casos, generalmente, los jóvenes de estas edades perciben el retiro laboral como una etapa lejana de la cual no deben preocuparse.

Ellos se centran más en temas del futuro próximo o que sucederán en el corto plazo, por ejemplo, los estudios, vacaciones, comprar ropa, adquirir un coche, etcétera.

Por ello, para poder realizar estos planes a corto plazo, los jóvenes acostumbran realizar ahorro también de corto plazo, por lo que ahorrar para el futuro usualmente no está dentro de sus planes.

De acuerdo con la encuesta Ahorro y Futuro: ¿cómo piensan los jóvenes universitarios?, 73% de los jóvenes acostumbra ahorrar.

De estos jóvenes que ahorran, 23% dice que lo hace para pagar sus estudios, 23% para imprevistos y 59% lo hace para adquirir ropa, viajar, comprar automóvil o darse pequeños gustos. Cabe mencionar que sólo 1% de los jóvenes mencionó que ahorra para el retiro laboral.

Por su parte, quienes no ahorran, dijeron no hacerlo por falta de dinero (29%), porque les gusta gastar su dinero (29%), porque no tienen el hábito (26%), no saben cómo hacerlo (15%) o porque dependen de sus padres (10 por ciento).

Ahorrar desde jóvenes, 
una obligación

Resulta preocupante que los jóvenes no comiencen a planear su retiro laboral desde temprana edad, debido a que el sistema de pensiones mexicano actualmente está basado en un sistema de capitalización individual, donde los propios trabajadores, con la ayuda de su empleador y el Estado, son los encargados de realizar ahorro para construir su pensión.

En este sentido, es importante iniciar el ahorro para el retiro desde temprana edad, de esta forma, la capitalización de los fondos resultará en un mejor saldo con el cual se financiará la pensión de cada trabajador.

Ya no es factible depender 
de los hijos en la vejez

Por otro lado, resulta aún más preocupante que para muchos de los mexicanos, la manutención en la vejez sea un tema que deben resolver los hijos.

En esta misma encuesta, 58% de los jóvenes creen que es muy probable o probable que ellos tengan que responsabilizarse de sus padres en la vejez.

Si bien es cierto que la mayoría de los jóvenes (60%) expresó satisfacción y alegría de poder responsabilizarse de sus padres en la vejez, existen también opiniones acerca de los gastos económicos que esta responsabilidad trae consigo.

Al respecto de este tema, 65% de los entrevistados mostraron opiniones negativas por tener que hacerse cargo económicamente de sus padres en la vejez, en contraste con sólo 14% que manifestó opiniones positivas por esta responsabilidad.

No esperes a que sea 
tarde; actúa ahora

En este sentido, es importante generar conciencia entre la población joven, acerca de la responsabilidad personal que implica el retiro laboral.

Cada quién es responsable de construir su propio patrimonio, así como su propia pensión, de esta forma, evitaremos dejar esa responsabilidad a nuestros hijos.

 

Fuente: El Economista.

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